25 septiembre 2017

Neruda total


Como un itinerario poético y biográfico compuesto de muchas estaciones, trazado por Pablo Neruda y Eulogio Suárez define en su prólogo Mario Valdovinos el volumen Neruda total que publica el Fondo de Cultura Económica
Una biografía del poeta y de su obra, un libro sobre los libros de Pablo Neruda, elaborado a lo largo de diez años y que cuenta ya con una larga trayectoria editorial, con seis ediciones desde que apareció por primera vez en Grecia en 1987, con unas palabras previas de Yannis Ritzos y con un título que no es el actual, aunque daba una buena muestra de su contenido: Cuarenta y nueve pequeñas historias de cuarenta y nueve grandes libros de Pablo Neruda.
Este Neruda total, que cartografía el vasto territorio de la poesía del chileno, es a la vez una muestra antológica y una invitación a la lectura del poeta, una nueva ocasión de comprobar que leer su obra es una manera de explorar la realidad y el lenguaje a una nueva luz: la de su palabra torrencial y su mirada apasionada.
La palabra y la mirada de quien descubre el mundo a través de la poesía:

Y fue a esa edad... Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
allí estaba sin rostro
y me tocaba.
(...)
y vi de pronto
el cielo
desgranado
y abierto,
planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada,
acribillada
por flechas, fuego y flores,
la noche arrolladora, el universo.

Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacío
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.

24 septiembre 2017

Chaves Nogales y la defensa de Madrid


23 septiembre 2017

José María Álvarez. El vaho de Dios


22 septiembre 2017

Una biografía de Clarice Lispector


Cuando murió en 1977, Clarice Lispector era una de las figuras míticas de Brasil, la Esfinge de Río de Janeiro, una mujer que fascinó a los hombres de su país casi desde la adolescencia. «Su visión me impactó», recordaba el poeta Ferreira Gullar de su primer encuentro. «Los ojos verdes almendrados, los pómulos marcados; parecía una loba, una loba fascinante... Pensé que si la volvía a ver, me enamoraría de ella sin remedio».«Había hombres que no consiguieron olvidarme en diez años», admitió ella. «Había un poeta americano que amenazó con suicidarse porque yo no le correspondía». El traductor Gregory Rabassa recordó haberse «quedado atónito al conocer a esa persona extraña que se parecía a Marlene Dietrich y escribía como Virginia Woolf».
Hoy, en Brasil, su llamativo rostro decora sellos postales. Su nombre otorga distinción a apartamentos de lujo. Sus obras, a menudo desestimadas durante su vida por herméticas o incomprensibles, se venden en máquinas expendedoras en las estaciones de metro. Internet hierve con cientos de miles de fans, y no transcurre un mes sin que aparezca un libro que examine un aspecto u otro de su vida y su obra. Su nombre de pila basta para identificarla con los brasileños cultos, quienes, según comentó una editora española, «todos la conocían, habían estado en su casa y tenían alguna anécdota que contar sobre ella, como hacen los argentinos con Borges. O, en última instancia, fueron a su funeral».
La escritora francesa Hélène Cixous declaró que Clarice Lispector era lo que Kafka habría sido de ser mujer, o «si Rilke hubiera sido un judío brasileño nacido en Ucrania. Si Rimbaud hubiera sido madre, si hubiera alcanzado los cincuenta. Si Heidegger hubiera podido dejar de ser alemán». Los intentos para describir a esta mujer indescriptible a menudo siguen esta línea, apoyándose en superlativos, aunque los que la conocían, bien en persona o por sus libros, también insisten en que el aspecto más llamativo de su personalidad, su aura de misterio, escapa a la descripción. Cuando murió, el poeta Drummond de Andrade escribió: «Clarice procedía de un misterio / y regresó a otro».
Su aire indescifrable fascinaba y desasosegaba a todo el que la conocía. Después de su muerte, un amigo escribió que «Clarice era una extraña sobre la tierra, atravesando el mundo como si hubiera llegado a altas horas de la noche a una ciudad desconocida entre una huelga general de transporte».

Esos párrafos de Benjamin Moser forman parte de su Por qué este mundo. Una biografía de Clarice Lispector que llega estos días a las librerías editada por Siruela con traducción de Cristina Sánchez-Andrade.


21 septiembre 2017

Pastorale d’autunno



Seduto su una pietra
ho imparato con gli anni a guardare la sera,
al di là del paesaggio, al di là degli uomini.

Mi sono affacciato all’abisso
dove il corvo alza l’urgenza del suo volo
con il ratto disegno di un presagio senza ora.

Con esuberanza di semina
è pronto il grano, matura la provincia
boreale della frutta.

Segato il frumento e pronto il serpente
allo spasmo ondulante del ciclo rigoroso.
Il finocchio già ingiallisce  la sua croce invertebrata
contro la lieve sera e i suoi silenzi
di uccelli blu.

Alla base del monte una nuvola alza
la sua colonna barocca densa di acqua e di luce.

E ci sono solo gli occhi alla fine stretta
di questa sera di piombo,
di freddo piombo sotto e blu sulle sierre.

L’aquila abbandona  la sua estesa apertura alare
alle curve feconde del vento lungo e verde.
Con il canto del cuculo
qualcosa dice la sera che l’occhio non comprende
sul dispiacere blu della genziana,
sulla persistente fragilità del giglio,
schiettamente bianco contro la pietra grigia,
sotto un cipresso senza nome.

Ed è captivo  il tempo nei monti che esalta,
ansioso, un’asprezza di cisti e stecadi.
Captivo lo sguardo del cielo di altre sere,
disarmato e prigioniero della luce cereale
dove arse l’infanzia.

Non so più se questa sera rifonderà un’altra sera
con le sue canzoni verdi e la sua luce di campana.
Io la fisso nel suo fragile volo e nella salita
agreste di ginestre, nello sconquasso dell’arco
vessato dalle ortiche,
con il vento e la sabbia che sovvertono il tempo.

Esa es la traducción que Marcela Filippi publica en SolMare de mi Pastoral de otoño (Con Leopardi), un texto de Las provincias del frío que suena así en español:

Sentado en una piedra
he aprendido a mirar la tarde con los años,
más allá del paisaje, más allá de los hombres.
La luz dominical de una campana blanca
suena alegre y lejana y viene de la infancia.

Me he asomado al abismo
donde el cuervo levanta la urgencia de su vuelo 
con el raudo dibujo de un presagio sin hora.
Con plenitud de mieses
está maduro el grano, en sazón la provincia
boreal de la fruta.

Segado está ya el trigo y lista la serpiente
al espasmo ondulante del ciclo riguroso.
Ya amarillea el hinojo su cruz invertebrada 
contra la tarde leve y sus altos silencios 
de pájaros azules. 

En la base del monte una nube levanta
su columna barroca densa de agua y de luz.

Y están solos los ojos en el final estrecho
de esta tarde de plomo, 
de helado plomo bajo y azul sobre las sierras.

El águila abandona su extensa envergadura
a las curvas caudales del viento largo y verde.

Con el canto del cuco 
algo dice la tarde que el ojo no comprende
sobre la pesadumbre azul de la genciana,
sobre la persistente fragilidad del lirio,
escuetamente blanco contra la piedra gris, 
bajo un ciprés sin nombre.

Y está cautivo el tiempo en los montes que asalta,
jadeante, una aspereza de jaras y cantuesos.
Cautiva la mirada del cielo de otras tardes,
desarmada y cautiva de la luz cereal 
en donde ardió la infancia.

Yo no sé si esta tarde regresará otra tarde
con sus canciones verdes y su luz de campana.
Yo la fijo en su frágil vuelo y en la subida
agreste de retamas, en la ruina del arco
acosado de ortigas,
con el viento y la arena que desordena el tiempo.




20 septiembre 2017

Agenda literaria 2018 Vladimir Nabokov




Son dos de las páginas de la espectacular Agenda literaria 2018 con la que Anagrama celebra la obra de Vladimir Nabokov.


Con abundantes fotografías del novelista y de las portadas de su libros, con dibujos de mariposas del entomólogo Nabokov, con citas de sus libros, fragmentos de ensayos sobre su obra, reproducciones  de manuscritos y dos inéditos -La metamorfosis y Breitensträter-Paolino- traducidos por Jesús Zulaika, esta agenda es un complemento de la imprescindible Biblioteca Nabokov que publica Anagrama en sus colecciones Compactos y Panorama de narrativas.
Una invitación a pasar un año con Nabokov, un libro para disfrutarlo todo el año.

19 septiembre 2017

Antología crítica del cuento hispanoamericano del siglo XX


18 septiembre 2017

Simic. Cuatro fragmentos


Nombramos una cosa y luego otra. Así es como el tiempo entra en la poesía. El espacio, por otro lado, existe en virtud de la atención que dedicamos a cada palabra. Cuanto más intensa nuestra atención, más espacio, y hay mucho espacio en las palabras.

Hay tres clases de poetas: los que escriben sin pensar, los que piensan mientras escriben y los que piensan antes de escribir.

¿Qué es lo que quieren los poetas en realidad?», me preguntó una vez un profesor de filosofía, un tipo listo. Era de noche y habíamos bebido mucho vino, así que dije lo primero que se me ocurrió: «Quieren saber aquello que no puede decirse con palabras».

A los poetas narrativos: ¿qué creéis que quiso decir Pound cuando escribió que «no vuelvas a contar en verso mediocre lo que ya se ha contado en buena prosa»


CharlesSimic. 
El monstruo ama su laberinto.
Cuadernos.
Traducción de Jordi Doce.
Vaso Roto. Madrid, 2015 

17 septiembre 2017

Borges esencial


16 septiembre 2017

Recuerdos de niñez y de mocedad



Trece volúmenes llevo ya publicados, pero de todos ellos no pienso volver a leer sino uno, el de mis Recuerdos de niñez y de mocedad, donde en días de serenidad ya algo lejana, traté de fijar no mi alma de niño, sino el alma de la niñez, escribía Unamuno en 1911, en un artículo que aparecería diez años después en Andanzas y visiones españolas.
La lucidez de Unamuno intuía que aquel sería uno de sus mejores libros. Y más de un siglo después de esas líneas, los Recuerdos de niñez y mocedad, que su autor veía como  el primero de los tres actos - los otros son Vida de don Quijote y Sancho y Del sentimiento trágico de la vida- de su “tragedia íntima”, siguen siendo uno de los libros unamunianos por los que ha pasado mejor el tiempo.
Lo publica Drácena con edición de  Marcos Fernández Tous.

15 septiembre 2017

Walser. Ante la pintura

La arlesiana

El cuadro de Van Gogh me pareció una narración seria. De repente la mujer empezó a hablar de su vida. En otro tiempo era una niña e iba al colegio. Qué bonito es ver todos los días a los padres y que los maestros te inicien en toda suerte de conocimientos. Qué alegres y luminosas eran la clase y la relación con las compañeras. ¡Qué dulce y dichosa es la juventud!
En otro tiempo los rasgos duros fueron blandos, y esos ojos fríos, casi malvados, amables e inocentes. Ella era tanto y tan poco como tú. Tan rica en esperanza e idéntica en pobreza. Una persona como todos nosotros, a la que sus pies llevaron por muchas calles claras de día y oscuras de noche. También acudiría con frecuencia a la iglesia o a bailar. ¡Con qué asiduidad no abrirían sus manos una ventana o cerrarían una puerta! Este tipo de cosas y otras similares hacemos tú y yo a diario, ¿verdad?, y ahí reside la futilidad, pero también la grandeza. ¿Tendría un amante que la colmaría de alegría y de preocupaciones? Ella escuchaba atenta el sonido de las campanas y sus ojos captaban la belleza de las ramas en flor. Transcurrieron meses, años, veranos, inviernos… No es muy sencillo todo esto. Llevó una vida esforzada. Un buen día un pintor, que al fin y al cabo sólo es un pobre creador, le dijo que le gustaría pintarla. Posa, pues, para él y se deja retratar con serenidad. No le resulta una modelo indiferente, pues al pintor ninguna persona le es indiferente. La pinta tal como es, con absoluta sencillez y sinceridad. Pero sin mucha intención algo grande y elevado irrumpe no obstante en el sencillo cuadro, una seriedad anímica imposible de soslayar.”

Robert Walser.
Ante la pintura.
Narraciones y poemas.
Traducción de Rosa Pilar Blanco.
Siruela. Madrid, 2009.

14 septiembre 2017

Los primeros editores


13 septiembre 2017

Derek Walcott. Otra vida

En su imprescindible colección de poesía Galaxia Gutenberg publica en una magnífica edición bilingüe de Luis Ingelmo Otra vida, un extenso poema narrativo de Derek Walcott que llega hoy a las librerías.
De fondo autobiográfico y tono épico, organizado en cuatro libros -El niño dividido, Homenaje a Gregorias, Una simple llama y El ancho mar- y veintitrés capítulos, Walcott lo compuso a lo largo de siete años, entre abril de 1965 y abril de 1972.
La edición bilingüe se abre con un amplio y orientador estudio introductorio en el que Ingelmo destaca Otra vida como “un referente esencial en la vida literaria y personal de Walcott.”
Experiencia y memoria se transforman aquí en arte y se presentan -en palabras del editor en el prólogo- “al ojo lector como un estudio filosófico –gnoseológico, principalmente, pero también estético, político y ético- envuelto en un manto épico.”
Dejo aquí, como anticipo e invitación a la lectura, las dos primeras estrofas de este monumental poema autobiográfico de quien, como señaló Wole Soyinka, fue “el corazón lírico del Caribe y uno de los más grandes poetas del siglo XX”:

Verandas, donde las páginas del mar
son un libro que un maestro ausente dejó abierto
en mitad de otra vida:
aquí vuelvo a empezar,
comienzo hasta que sea este océano
un libro cerrado e, igual que en una bombilla,
mengüen los filamentos de la blanca luna.

Empiezo en el ocaso, cuando un brillo
que contenía el clarín de unas cornetas bajó
las lanzas de los cocoteros de la ensenada,
y el sol, harto del imperio, declinaba.
Hipnotizaba como un fuego sin viento,
y al tiempo que su ámbar trepaba
los óvalos como jarras de cerveza
del fuerte británico sobre el promontorio,
el cielo se emborrachaba con la luz.

12 septiembre 2017

Juan Ramón Jiménez. Historias


Veintisiete textos inéditos, procedentes de la Sala Zenobia-Juan Ramón de la Universidad de Puerto Rico, incorpora la edición de Historias, un libro que Juan Ramón escribió en Moguer entre 1909 y 1912.
Aunque lo corrigió en 1921 y le dio su forma definitiva en su exilio de Puerto Rico, aunque algunos de sus textos, como el muy conocido 'La carbonerilla quemada', los había incorporado a sus antologías sucesivas, la edición que ha preparado Rocío Fernández Berrocal para la colección Vandalia de la Fundación José Manuel Lara ofrece por primera vez el libro completo, cuyos poemas   -señala la editora en su estudio introductorio- “corresponden directamente al tipo de escritura que Juan Ramón Jiménez prefería, la sencilla y honda a la que quiso volver al final de sus días.”
Organizado en cuatro partes -«Historias para niños sin corazón», «Otras marinas de ensueño», «La niña muerta» y «El tren lejano»- Historias es una muestra de la época sensitiva de Juan Ramón y del proceso de depuración estilística y personal que le llevaría desde el ensimismamiento melancólico y la mirada elegiaca hacia la poesía pura.
Un proceso que Juan Ramón ya había completado cuando corrigió este libro desde esa perspectiva intelectual y poética a comienzos de los años veinte.



11 septiembre 2017

En la Fundación Toro de lidia



Tirano Banderas


10 septiembre 2017

Robert Frost. Poesía completa



Seguramente esto lo diré entre suspiros
en algún momento dentro de años y años:
dos caminos se abrían en un bosque, elegí …
elegí el menos transitado de ambos,
 y eso supuso toda diferencia.

Así termina El camino no elegido, seguramente el más famoso poema de Robert Frost (1874-1963), uno de los padres de la poesía norteamericana del siglo XX, al que Brodsky le dedicó páginas memorables en Del dolor y la razón y de quien Harold Bloom dijo que “cuando está en forma, lo que es frecuente, rivaliza con Wallace Stevens por el puesto de gran poeta americano” del siglo pasado.
Linteo Poesía acaba de publicar un voluminoso tomo que recoge su Poesía completa en edición bilingüe, con traducción, introducción y notas de Andrés Catalán, que destaca que Directriz es “uno de sus mejores poemas, una verdadera obra maestra /…/ que puede usarse como mapa para la lectura de todos los poemas de Frost.”
Termina con estos versos admirables:
Es a la vez tu destinación y tu destino
un riachuelo que fue el agua corriente de la casa,
frío como un manantial aún cerca de su fuente,
demasiado elevado y reciente para embravecerse.
(Sabemos de las corrientes del valle que al excitarse
dejan sus harapos colgando de espinas y de púas).
He mantenido oculto bajo el arco del pie
de un viejo cedro junto a la orilla del río
un viejo cáliz quebrado parecido al Grial
bajo un hechizo para que no lo halle quien no debe,
y así no encuentre salvación, como dice San Marcos.
(El cáliz lo robé de la casa de juegos de los niños).
Aquí tienes tus aguas y aquí tu abrevadero.
Bebe y vuelve a estar completo, libre de confusión.

09 septiembre 2017

John Berger. Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos



Cuando abro la cartera
 para enseñar el carné
 para pagar algo
 o para consultar el horario de trenes
 te miro.

 El polen de la flor
 es más viejo que las montañas
 Aravis es joven
 para ser una montaña.

 Los óvulos de la flor
 seguirán desgranándose
 cuando Aravis, ya vieja,
 no sea más que una colina.

 La flor en el corazón
 de la cartera, la fuerza
 de lo que vive en nosotros
 sobrevive a la montaña.

Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos.

Del último verso de ese poema de John Berger que abre el volumen toma su título el bellísimo libro que publica Nórdica Libros con traducción de Pilar Vázquez, ilustraciones de Leticia Ruifernández y un prólogo de Manuel Rivas – John Berger: La mirada fértil, la mano sincera- en el que  se lee:

"Quien se dedica a deslumbrar, pierde la facultad de descubrir. La luz de Berger descubre lo que permanecía invisible u oculto, pero su aproximación no es la de una luz depredadora o dominante. No hay una jerarquía en el descubrimiento. En realidad, existe descubrimiento donde hay enigma. Si deslumbras al descubrir, haces desaparecer el enigma. La aproximación de Berger busca no ahuyentar el enigma, sino protegerlo.
(...)
Toda la obra de John Berger es un laborioso avance por la incerteza, merodeando, sin pisar. Y eso es lo que permite ver lo imprevisible, pero también crear lo jamais vu, otras especies, otras realidades. El realismo de Berger consistía en ir «más allá» de la realidad."

08 septiembre 2017

Hilario Barrero. Educación nocturna


07 septiembre 2017

He leído el Quijote americano



Querido Julio:
Te escribo impulsado por la necesidad imperiosa de compartir un entusiasmo. Acabo de leer Cien años de soledad: una crónica exaltante y triste, una prosa sin desmayo, una imaginación liberadora. Me siento nuevo después de leer este libro, como si les hubiese dado la mano a todos mis amigos. He leído el Quijote americano, un Quijote capturado entre las montañas y la selva, privado de llanuras, un Quijote enclaustrado que por eso debe inventar al mundo a partir de cuatro paredes derrumbadas. ¡Qué maravillosa recreación del universo inventado y re-inventado! ¡Qué prodigiosa imagen cervantina de la existencia convertida en discurso literario, en pasaje continuo e imperceptible de lo real a lo divino y a lo imaginario!
Pero en algún rincón debe haber un Aureliano con su cruz de cenizas en la frente que venga a protestar contra la crónica del biznieto del coronel Gerineldo Márquez, corrija los inevitables errores y proponga una nueva lectura, radical e inédita, de los pergaminos de Melquiades. Un día, querido Julio, me hablaste de la novela como mutación. Eso es Cien años de soledad: una generación y una re-generacíón infinita de las figuras que nos propone el autor, mago iniciático de un exorcismo sin fin.
Y qué sentimiento de que cada gran novela latinoamericana nos libera un poco, nos permite delimitar en la exaltación nuestro propio territorio, profundizar la creación de la lengua con la conciencia fraternal de que otros escritores en castellano están completando tu propia visión, dialogando contigo.
Esa carta entusiasta de Carlos Fuentes a Julio Cortázar después de haber leído el manuscrito de Cien años de soledad forma parte de su artículo "Para darle nombre a América."
Es uno de los textos que enmarcan la edición conmemorativa de Cien años de soledad que publicó Alfaguara hace diez años con el patrocinio de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española y que se reedita al cumplirse el cincuentenario de la novela.

El 26 de marzo de 2007 García Márquez recibió el primer ejemplar del millón que distribuyó aquella edición conmemorativa. Y en ese acto estas fueron sus primeras palabras:
Ni en el más delirante de mis sueños en los días en que escribía Cien años de soledad llegué a imaginar que podría asistir a este acto para sustentar la edición de un millón de ejemplares. Pensar que un millón de personas pudieran leer algo escrito en la soledad de mi cuarto, con 28 letras del alfabeto y dos dedos como todo arsenal, parecería a todas luces una locura. Hoy las academias de la lengua lo hacen con un gesto hacia una novela que ha pasado ante los ojos de cincuenta veces un millón de lectores y ante un artesano insomne como yo, que no sale de su sorpresa por todo lo que le ha sucedido. Pero no se trata de un reconocimiento a un escritor.
Este milagro es la demostración irrefutable de que hay una cantidad enorme de personas dispuestas a leer historias en lengua castellana, y por lo tanto un millón de ejemplares de Cien años de soledad no son un millón de homenajes a un escritor que hoy recibe, sonrojado, el primer libro de este tiraje descomunal. Es la demostración de que hay lectores de textos en lengua castellana esperando, hambrientos, este alimento.

06 septiembre 2017

La razón estética de Chantal Maillard



Estamos ahora inmersos en la representación. La distancia que permitía tomar conciencia de la ficción se ha reducido drásticamente. Esto permite neutralizar las emociones dolorosas que experimentaríamos ante un hecho trágico si asistiésemos a él sin mediación y, consecuentemente, frenar los movimientos de rebeldía que nuestro rechazo pudiese generar. El peligro, el enorme peligro de la representación es que cualquier acontecimiento, sea éste de la naturaleza que sea, se recibe con una tasa de placer que viene a sumarse a la variante emocional que entra en juego. Ese es el poder de la ficción. Cuando asistimos a los acontecimientos como si fuesen un espectáculo porque se nos re-transmiten por los mismos canales y en el mismo formato que la ficción, no llegan con ese plus de placer que caracteriza todo espectáculo. Los noticiarios se convierten entonces en capítulos de una serie televisiva y las historias de corrupción o el seguimiento del éxodo de las poblaciones, en sendos culebrones que se reanudan a diario a la hora prevista y que reconocemos por el titular: “Crisis de refugiados”, “Ataques terroristas”, etcétera, escribe Chantal Maillard en el prólogo a la segunda edición -Veinte años después- de La razón estética, un conjunto de ensayos que constituyen "una propuesta para tiempos difíciles."
Esta segunda edición revisada y actualizada, que publica Galaxia Gutenberg en su espléndida colección de ensayo, llega hoy a las librerías.